
“Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida” Apocalipsis 2:10
Esa promesa fue dada a la Iglesia sufriente de todos los tiempos, si miramos la Historia de la Iglesia en todos los siglos por diferentes frentes Satanás ha atacado a los verdaderos creyentes y cada siglo aumenta la cantidad de mártires. Se dice que cada año que pasa superan las muertes a las de las persecuciones romanas en siglos.
Me entregaron un relato interesante. El título: “Hierro por oro”.
“Hace 200 años atrás, Federico Guillermo II, rey de Prusia (hoy parte de Alemania) se encontró que su gobierno pasaba por una gran crisis económica y necesitaba con urgencia consolidarse y solucionarla.
La situación había sido tan delicada que solicitó a todas las mujeres de su reino que entregasen sus joyas de oro o plata a fin de convertirlos en monedas. A cambio de sus joyas las mujeres recibirían una pieza de fundición de hierro en la que se imprimió la siguiente frase “Yo di oro por hierro – 1813”.
Así tuvo origen la condecoración “La Orden de la Cruz de Hierro”, como distintivo para premiar los actos de sacrificio y heroísmo realizadas a favor de una nación.
Esta historia de desprendimiento de valor material para una causa terrena. Cuánto más Dios premiará un día con su corona de vida a los que se juegan por El. Este es tiempo de héroes.
Cuando vemos por televisión el grupo de jóvenes coreanos que salieron sonrientes a servir al Señor para bendecir a un pueblo tan necesitado como los afganos, no imaginaban el horror que viven hoy.
Vemos a los padres llorar en silencio, orando, abrazando sus Biblias, nos conmueve. Oremos que el Consolador abrace a esos misioneros cautivos y a todos los que están en riesgo en distintas zonas del mundo. Oremos que sean fieles en medio de la tortura y crueldad. Que todo lo que Satanás se propone como un freno en la marcha de la Iglesia, Dios lo transforme en un glorioso testimonio donde todas las naciones a través de los medios sean inspirados a ver que hay una causa, la más noble de todas: “Entregar todo lo que tenemos y ser para Cristo”.
Me entregaron un relato interesante. El título: “Hierro por oro”.
“Hace 200 años atrás, Federico Guillermo II, rey de Prusia (hoy parte de Alemania) se encontró que su gobierno pasaba por una gran crisis económica y necesitaba con urgencia consolidarse y solucionarla.
La situación había sido tan delicada que solicitó a todas las mujeres de su reino que entregasen sus joyas de oro o plata a fin de convertirlos en monedas. A cambio de sus joyas las mujeres recibirían una pieza de fundición de hierro en la que se imprimió la siguiente frase “Yo di oro por hierro – 1813”.
Así tuvo origen la condecoración “La Orden de la Cruz de Hierro”, como distintivo para premiar los actos de sacrificio y heroísmo realizadas a favor de una nación.
Esta historia de desprendimiento de valor material para una causa terrena. Cuánto más Dios premiará un día con su corona de vida a los que se juegan por El. Este es tiempo de héroes.
Cuando vemos por televisión el grupo de jóvenes coreanos que salieron sonrientes a servir al Señor para bendecir a un pueblo tan necesitado como los afganos, no imaginaban el horror que viven hoy.
Vemos a los padres llorar en silencio, orando, abrazando sus Biblias, nos conmueve. Oremos que el Consolador abrace a esos misioneros cautivos y a todos los que están en riesgo en distintas zonas del mundo. Oremos que sean fieles en medio de la tortura y crueldad. Que todo lo que Satanás se propone como un freno en la marcha de la Iglesia, Dios lo transforme en un glorioso testimonio donde todas las naciones a través de los medios sean inspirados a ver que hay una causa, la más noble de todas: “Entregar todo lo que tenemos y ser para Cristo”.
Escrito por Lidia L de Masalyka
