He meditado profundamente en el interior sereno y acogedor de mi conciencia, ahí donde El y yo somos uno, en donde yo y El sabemos hablar, ahí, en ese interior de mi espíritu, en donde tiene significado el sentido de mi vida, en donde doy razones par vivir; y me esfuerzo para moverme en la adversidad en mi esfuerzo de nadar contra corriente, ¡si! como el Salmón, como ese pez que lucha en las hondonadas, en las aguas bajas, en las acequias, en las pocas lluvias, en la fauna que le busca para alimentarse, en la contra corriente de la incomprensión, en la burla del envidioso, en los ataque de una fauna que busca debilitar el espíritu para igualar condiciones en la tentación mundana, pretendiendo justificarse, ahí, en donde el salmón tiene que buscar llegar a librar obstáculos como las grandes cascadas, que lo retienen en la frustración, intentándolo siempre sin desmayo, con constancia, y con tan solo su fe... Y... mas adelante, otro y otro obstáculo, uno más y otro más, parecería que cada uno fuese mas grande que el otro, los momentos de aguas tranquilas se confunden con espejismos de metas efímeras, y dan la sensación para desfallecer, sin embargo el salmón bien sabe que será en la cumbre allá, hasta lo mas alto, en donde pocos alcanzan a llegar, en donde deberá desovar, en donde la vida dará vida, y ahí morirá para vivir; para vivir ... eternamente.
Enviado por Manuel L. Balderas Flores
Al Grupo La_Comunidad - Junio 2005
Un pensamiento que guardé en mis archivos y que me pareció valioso, por ello lo subí para compartirlo con quienes visiten el blog!
SofíaJournalist
